La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa tecnológica a una realidad omnipresente, y herramientas como ChatGPT y Gemini se han popularizado rápidamente. Sin embargo, su uso masivo ha encendido las alarmas en el ámbito de la ciberseguridad, planteando importantes preguntas sobre la privacidad y la protección de nuestros datos.
El riesgo de la información compartida
Uno de los principales desafíos es la falta de conciencia sobre qué sucede con la información que se introduce en estas aplicaciones. Los modelos de lenguaje generativo, como los de ChatGPT, procesan vastas cantidades de datos para ofrecer respuestas. Pero, ¿dónde se almacena esa información y cómo se puede solicitar su eliminación? Según un experto, muchas personas no leen los términos de uso y desconocen las políticas de privacidad, lo que las lleva a sobrecompartir información sensible.
Aunque empresas sólidas como las detrás de ChatGPT y Gemini tienen políticas de privacidad claras, el riesgo persiste en aplicaciones menos conocidas. Por ejemplo, algunas aplicaciones populares que transcriben audios de WhatsApp no tienen políticas claras sobre qué se hace con esos archivos. La información puede quedar almacenada indefinidamente, creando un riesgo real para la seguridad.

Recomendaciones para una navegación segura
Para protegerse en este nuevo ecosistema digital, es crucial seguir las recomendaciones proporcionadas por Martina López, security researcher ESET:
- Verificar la autenticidad de la aplicación: Los ciberdelincuentes aprovechan la popularidad de la IA para crear copias falsas de aplicaciones. Es fundamental asegurarse de que se está utilizando el enlace o la página oficial, como chat.openai.com para ChatGPT. También se debe consultar los sitios web oficiales antes de descargar cualquier extensión o aplicación complementaria.
- Usar credenciales seguras: Las cuentas de ChatGPT son muy valiosas, por lo que es vital protegerlas con contraseñas fuertes, únicas y que no se repitan en otros sitios. Evite contraseñas sencillas que incluyan su nombre, caracteres o secuencias numéricas fáciles de adivinar.
- Evitar compartir información sensible: La privacidad es un concepto personal, pero es recomendable ser cauteloso con los datos que se entregan a estas herramientas. Se debe evitar subir archivos que contengan información sensible a nivel personal o corporativo, como análisis médicos o documentos de laboratorio.
- Verificar la información proporcionada: Las inteligencias artificiales generan información incorrecta. Por ello, siempre se debe verificar la información que se recibe para evitar la propagación de noticias falsas.

El papel de ESET en la ciberseguridad
La inteligencia artificial no es nueva en el mundo de la ciberseguridad. ESET, por ejemplo, ha utilizado redes neuronales relacionadas con la IA en sus productos de defensa durante unos 30 años. La IA es una herramienta valiosa para la detección de malware, ya que puede identificar patrones de manera más rápida y precisa que los humanos.
Sin embargo, los delincuentes cibernéticos utilizan la IA para generar contenido malicioso, como correos electrónicos engañosos. Esto demuestra que la inteligencia artificial es una herramienta de doble filo, que puede usarse tanto para el bien como para el mal, y es una parte más del arsenal en el mundo de la ciberseguridad.
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